Día 1 España - Marrakech

Viernes 01/10/04 BARCELONA - MARRAKECH

El viernes día 1 aproximadamente a las 14,15 conocíamos a Isabel y José, un matrimonio de Badalona que después se convertirían en miembros del tridente, ¡qué manera de pedalear!, unos minutos más tarde apareció Josep. Ya estábamos todos, facturamos las bicis no sin antes preocuparnos porque la de Sergi decían que no cabía por la cinta transportadora, pero en unos minutos, se solucionó el tema... Nos dirigimos a la puerta de embarque..."Señor Alfonso López, por favor debe presentarse en el lugar de facturación de las bicicletas pues debe identificar la suya, y abrirla, hay algo sospechoso dentro de ella", después de varios minutos de incertidumbre, Alfonso volvía acompañado de Sergi. El algo sospechoso no era otra cosa que "4 latas de red bull en el fondo de la caja", no había dejado de ser una anécdota más, y con un retraso de aproximadamente cuarenta minutos el avión se alzaba destino Marrakech, con escala en Casablanca.

Allí, en Casablanca, decíamos hasta luego a Josep, ya que al haberse inscrito tan solo un par de días antes, debía esperar otro vuelo aproximadamente a las 12 de la noche que lo llevaría junto a nosotros, y allí también coincidiría con Lidia, una chica de Madrid que se incorporaba al grupo, ¡¡vaya caña la tal Lidia!!.


Mientras eso pasaba en Casablanca nosotros ya habíamos llegado al Hotel Farah, y después de guardar las cajas con las bicis en un cuarto destinado a ello, nos dirigimos a las habitaciones (a los que eramos parejas mixtas, un duplex), y tras asearnos nos dispusimos a ir a cenar con el guía Mohamed. Nos repartimos en varios taxis no sin antes pactar el precio, y siguiendo a cierta distancia al guía (no era recomendable ir junto a él, ya que él es "guía de montaña" y no de ciudad), nos adentramos a través de las calles de Marrakech hasta llegar al restaurante donde Mohamed había reservado la mesa.

Después de cenar espléndidamente, comida marroquí naturalmente, ensalada, cuscús, tagine, té, etc., todo ello amenizado por unos músicos que no paraban de tocar música tradicional del país, echamos un primer vistazo a la concurridísima plaza de Jena el Fna y caminando nos dirigimos al hotel a descansar.