Día 7 TINERHIR - N'KOOB

Jueves 07/10/04 TINERHIR - N'KOOB (112 kms.)

Bestial. El paisaje, la dureza de la etapa, las piedras de la pista, la nube de langostas, los últimos 12 kms. con los focos de las bicis y las luces del jeep, el parque temático bereber (según bautizó Alfonso), las haimas donde dormimos...

A las 6.45 nos poníamos en marcha. La primera sorpresa ha sido encontrarme la rueda pinchada, por lo que la primera tarea comunitaria ha sido cambiar la cámara. Esta etapa la podríamos dividir en dos partes. Los primeros 70 kms. de continuos toboganes y dos puertos, el segundo de fuera de categoría que te llevaba hasta el kilómetro 70. En este segundo puerto Nerea decidió subirse al jeep y ahorrarse las durísimas rampas. Allí comemos. Hoy toca ensalada de arroz. Al lado de un bar en medio de la nada. Parece increíble que en lo alto de una montaña distanciada varios kilómetros del pueblo o aldea más cercano pueda aparecer un bar con tienda de souvenirs y todo. José Mª renegaba continuamente pues se le había estropeado la cámara y no podía hacer fotos. En una de las subidas "en medio de la nada", nos topamos con dos lugareños que transportaban un gran haz de cañas en la bicicleta, que prácticamente ocupaba todo el ancho del camino, pero para avisar de tal circunstancia llevaban "una sirena"...

En una de las paradas Said un poco más y se nos muere de risa, ya que tenía el volumen de la radio del jeep excesivamente alto y cuando Sergi le fue a decir algo, no lo oía, por lo que pidió a Encarna que bajara el volumen. Ésta muy predispuesta ella, se fue hasta el aparato de radio y empezó a darle vueltas al interruptor pero no conseguía bajar el volumen... le estaba dando vueltas al mechero...


Después de comer y con Nerea de nuevo en la bici, nos quedan 42 kms. más, 18 de ellos de bajada espectacular y peligrosísima. Impresionante el paisaje, a veces te daba la sensación de que podías estar en cualquiera de las películas de western americanas. Yo caigo dos veces, la primera casi nada más empezar, una de las muchas piedras sueltas ¿tuvo la culpa?. La segunda mucho más espectacular y con mucha suerte pues a pesar de la espectacularidad solo se dobló la maneta del freno delantero. Al día siguiente empezaron a aparecer los golpes, muñeca dolorida, morado en el brazo y sobre todo un fuerte dolor en la costilla ¿fisurada?.

Después de una curva empezaron a aparecer unos bichitos voladores que poco a poco aumentaban en cantidad, hasta que la tierra no era tal sino que el suelo estaba plagado de ellos. A medida que te ibas acercando, emprendían el vuelo y se convertía en una auténtica nube, la cual tenías que atravesar mientras los dichosos bichitos te golpeaban en todas las partes del cuerpo, cara, brazos, piernas, con lo que intuitivamente cerrabas los ojos para que no te golpearan (a pesar de llevar las gafas), y si cierras los ojos... ya sabes.

Mientras me levantaba del suelo oí un grito típico de las películas de terror, era Nerea, que no pudo resistir el "ataque" de la nube de langostas y también acabó en el suelo con varias señales en su cuerpo, aunque afortunadamente nada graves. Después de una primera cura se subió al jeep.

El jeep me adelantó y un poco más adelante lo encontré parado intentando limpiar las heridas de Josep, que también había caído saltando por encima de la bici llevándose todo el golpe en los brazos y el cuello, pero aparte de las señales... nada importante.

Lidia había caído anteriormente, y al final de la etapa nos enteramos de que Alfonso también había caído y también había pinchado, dándose el caso de que cuando el jeep iba a ayudarlo en el tema del pinchazo, se rompió el embrague de éste, y también la "mancha zefal" de Alfonso, por lo que tuvo que con la ayuda de Mohamed llevar la bicicleta en volandas hasta el jeep durante más de un km. Pero no era en este jeep donde estaba la "mancha buena", sino en el otro, o sea que después del pinchazo y ver que se va a hacer de noche Alfonso también sube al jeep, continuando así hasta el final de la etapa. Luego durante las primeras horas de la noche los dos Said y Moha estuvieron solucionando el problema del embrague.


Los demás nos encontramos en lo alto de un collado en el km. 100, y a partir de este punto emprendemos el camino todos agrupados, pues ya es de noche, y nos tenemos que alumbrar con los focos de las bicis y con las luces del jeep. Lidia que no lleva foco se tiene que subir al jeep pues su propio cuerpo le hace sombra y no ve nada. Agarra un cabreo de campeonato, por perderse el show que representó hacer estos kilómetros de esta manera. La llegada al hotel Baha, espectacular. Allí nos estaban esperando prácticamente con el té en la puerta. Un jardín discretamente iluminado y llamado Campo Bereber, con haimas situadas en forma de círculo y que serían nuestras habitaciones para esa noche. La única pega es que la piscina estaba vacía.

Nos aseamos, esta vez las duchas aunque como casi todas comunitarias, estaban muy limpias, habían toallas que un chico te iba entregando a medida que entrabas en ellas y el jabón era perfumado.

Cenamos debajo de una haima y pronto a dormir, pues el día había sido duro y además mañana nos esperan otros 100 kms. aproximadamente por medio del desierto...