Día 9 ZAGORA - DUNAS

Sábado 09/10/04 ZAGORA - DUNAS (25 kms.) - MARRAKECH

Mientras desayunamos, Alfonso nos demuestra que las tapas de las cafeteras marroquís no son irrompibles, antes de visitar a Ibrahim y cambiar media botella de agua de fuego por unas buenas zapatillas de cuero negro y suela de camión...

A las 9.05 nos ponemos en marcha para la que será nuestra última etapa de la ruta y llegaremos al fin a las primeras dunas del Sahara. Antes de salir se ha tenido que cambiar una cámara de la rueda de Nerea que estaba pinchada.

Son 25 kms. todos de asfalto y prácticamente llanos por lo que los hacemos en un plis plas. Josep y yo en 53 minutos, nos hemos entretenido haciendo relevos como si fuéramos auténticos profesionales.

Al llegar a las dunas nos hacemos las fotos de rigor, algun@s montan en camellos, bien a cambio de dirhams, bien a cambio de "cambios" con los cuidadores, que por cierto son pesadísimos. Sergi sube a lo más alto de la duna para hacerse una foto espectacular, yo le sigo pero como aquí también hace bastante viento, decido no intentar llegar hasta arriba. De nuevo las lentillas. Me subo al jeep y me las quito para ir todo el camino hasta Marrakech con las gafas "bifocales", esperando que así los ojos puedan descansar.

Aproximadamente a las 11.30 subimos al minibus (Said se había marchado con un land rover la noche anterior) y emprendemos camino a Marrakech, nos esperan de ocho a nueve horas de camino.

Al llegar a Ouarzazate paramos a comer en un bar de apariencia no muy buena, pero la comida (ensalada, pinchos y té) estuvo realmente bien por 35 dirhams. Empezó a llover. Terminada la comida continuamos el viaje enfilando un fuerte collado mientras más de uno y más de una demostraron lo que habían aprendido acerca de la meditación trascendental. Eso sí, sin ronquidos. Al llegar a lo alto del collado bajamos a tomar té calentito, ¡qué frío hacía!. Mohamed que venía con Said detrás nos sorprendió dándole a Lidia una cinta de cassette de una cantante que era el doble perfecto de Lidia, ¿o era la propia Lidia?. El caso es que a partir de entonces, Lidia nos ¿deleitó? con alguna que otra estrofa que quería parecerse a música autóctona.

De bajada la vista era sensacional. Alguno después de ver la forma de conducir de algunos marroquís, incluyendo nuestro nuevo chofer, invocaba a Alá en silencio, sobre todo en los adelantamientos en curva sobre línea continua.

A Marrakech llegamos aproximadamente a las 20.25 con la sorpresa (Juan de nomadasport había intentado contactar conmigo sin éxito) de que había cambio de hotel (Atlas Marrakech). Si el primero a la llegada (Farah) era excelente, éste otro era espectacular, las habitaciones "suites" con dos cuartos de baño, salón, vestidor, terraza, cama de tres metros... Isabel y José tuvieron problemas debido a una avería en su planta por lo que se tuvieron que duchar en otra habitación, mientras, José Mª y Alfonso fueron alojados en el hotel de al lado (hotel Medina), éste con ¡¡TRES cuartos de baño, pantalla de TV panorámica, ...!!


Las cajas de las bicis estaban en el otro hotel (Farah), por lo que había que ir a buscarlas para dejarlo todo preparado para el día siguiente. Sergi, José Mª y creo que Josep junto con Mohamed, fueron a buscarlas, y tras contactar con Juan (nomadasport) solucionaron el problema de donde dejarlas durante la noche.


A las 24.00 "juímonos" a cenar al restaurante Alí, el mismo en el que habíamos estado el sábado anterior. Nos estaban esperando pues ya habían cerrado. Nos habíamos vuelto a encontrar con Said que junto al otro Said fueron los encargados de servir la cena, mientras un lugareño dormía en el sofá de al lado. Brindamos con té (no había alcohol) por el final feliz del viaje, y nos fuimos a dormir ya que aún teníamos que preparar las maletas y debíamos levantarnos antes de las seis.